Detalles del programa
El Monterey County Rape Crisis
Center cuenta con un programa de autodefensa para mujeres de
todas las
edades. Las clases se ofrecen a escuelas, grupos de la comunidad,
colegios y universidades o a cualquier grupo de 8 o más
mujeres/chicas que deseen llevar una clase de autodefensa grupal.
El costo por clase es mínimo y los resultados que se obtienen
son invaluables.
El Conocimiento es poder
Estar al tanto de los hechos, estadísticas y riesgos acerca del asalto sexual nos permite tomar las mejores decisiones acerca de nuestra protección. Si somos acosados verbalmente por un desconocido, intimidados por alguien que conocemos, obligados por un amigo o atacados por un extraño; nosotros tenemos la capacidad de escoger como reaccionar. Nuestra respuesta a una situación de riesgo debe basarse en el conocimiento de nuestras necesidades, circunstancias externas, amenaza percibida y nuestra relación con la otra persona.
Tres componentes básicos para la autodefensa:
Conocimiento
Firmeza
Técnicas Físicas
El primer componente consiste en aumentar el conocimiento de nosotros mismos, de nuestro espacio personal y del ambiente a nuestro alrededor. Estudios realizados sugieren que transmitimos poder y fuerza con nuestra presencia física y psicológica. El conocimiento envuelve factores tanto externos como internos. Aprendiendo a evaluar las situaciones basándonos en hechos, no en temores, aumentamos nuestras posibilidades de saber cómo reaccionar. Estar enterado requiere poner atención al ambiente que nos rodea y a nuestra intuición, esto nos permite responder de manera apropiada. Lo más importante es confiar en nuestra intuición y actuar cuando percibimos una amenaza.
El segundo componente es la firmeza. El ser firme puede ser una de las técnicas más efectivas para prevenir un asalto sexual. Ser firme significa tener la capacidad de ejercer nuestros derechos sin afectar los derechos de otros. La firmeza es una forma de conducta que se aprende. Aquí hacemos énfasis en la importancia de los mensajes que emitimos con nuestro lenguaje corporal, el contacto visual y una voz firme.
Algunos ejemplos de defensa propia verbal y psicológica son: el empleo de una actitud firme, utilizar nuestra voz en un tono autoritario e imponente, aprender a GRITAR (en lugar de chillar), mencionar específicamente la conducta inapropiada y pedir que se detenga. Estas son apenas algunas de las tácticas que son utilizadas con nuestra voz y nuestra mente. Lo más importante en circunstancias amenazantes es confrontar la situación y ponerle un fin de manera rápida y segura.
A veces tenemos que responder mediante formas más directas tales como las técnicas físicas. Esto incluye mensajes verbales, psicológicos y físicos que se requieren para responder a la gran variedad de situaciones amenazantes que pueden presentarse. Las técnicas físicas deberán ser utilizadas como un último recurso, ya que es muy probable que alguien resulte herido una vez que la situación llegue a requerir de violencia física. Si una respuesta física es necesaria, se utiliza conjuntamente con técnicas verbales y psicológicas para aumentar el poder y la eficacia de la reacción.
Muchas de las técnicas que enseñamos provienen de artes marciales. Estas técnicas forman parte de la defensa personal; sin embargo, han sido modificadas y adecuadas a la anatomía de una mujer. Estas técnicas no requieren que la persona sea experta en artes marciales. Es más, estas técnicas pueden ser aprendidas fácilmente por niños, mujeres con incapacidades físicas, personas mayores, o personas con algún tipo de lesión.
Las instructoras de defensa personal tomaron un curso intensivo de dos semanas auspiciado por Los Angeles Commission on Assaults against Women and the California Coalition Against Sexual Assault.
Para más información
en clases de autodefensa o para programar una clase grupal, por
favor llame al número
(831) 373-3955 o (831) 771-0411 o envíe
un e-mail al: mcrcc@mbay.net.
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